08/11/2013 - 18/01/2014
Herbert Brandl. River Madrid Schwarze Sulm, 2013

Las claves de la pintura de Herbert Brandl discurren por las narraciones de lo innombrable, alejadas de categorías superfluas o de lugares comunes. Si la disyuntiva entre pintura figurativa y abstracta va poco a poco quedándose obsoleta, el caso de Herbert Brandl es un magnífico ejemplo que constata la ausencia de sentido de esta banal diferenciación. Todo el torrente de manchas y pinceladas cercanas a cierta concepción de la abstracción es tan sólo, en la pintura de Brandl, el resultado de una desaparición inconsciente del motivo. Pero no se trata de una pintura sin asunto, o una pintura cuyo asunto sea la propia pintura, que también, sino que la figura, el tema y la fuente directa de la que ha surgido la imagen ha ido descomponiéndose entre colores y pinceladas que alternan el ímpetu y la vehemencia de un pintor visceral y ese otro de gesto sosegado, calculador y mental.

De esta forma, la que conforma su quinta exposición en la Galería Heinrich Ehrhardt, presenta, bajo el título temático River Madrid Schwarze Sulm– hay que recordar que todas las muestras individuales celebradas en la galería han hecho alusión a la ciudad de Madrid- la obra más reciente del pintor austriaco. Estas alusiones y referencias, lejos de ser gratuitas, remiten a la idea de viaje, a la propia idea de estar en la pintura, de habitarla, lo que constituye uno de los ejes fundamentales de la producción artística de Brandl. Por supuesto que se trata de pintura abstracta y aunque en muchos casos no se vea, se trata también de pintura figurativa. Forma y factura. Sus cuadros generan oleadas y oleajes de pintura que van trasladando los temas y los motivos de un lugar a otro. En esas mágicas secuencias móviles se adivina aquello que en ocasiones parece oculto: montañas, paisajes, ríos.
Entre extraordinarias gamas de colores en las que se mezclan paletas a veces sosegadas y otras desgarradas se construyen colosales cuadros cuya envergadura, más allá del propio tamaño o del formato del lienzo, parece devorar al espectador en un brutal torbellino. Temperaturas y climas que rinden homenaje a los fondos más memorables de la historia de la pintura occidental como el Toledo de El Greco, los paisajes con tormenta de Rubens, El Bravo de Tiziano o Gigante sentado de Goya. Son tantos y tan dispares las referencias, los colores utilizados, las formas de sus lienzos, las mezclas generadas en el fluir pictórico, en ese cavilar pintando que desarrolla Brandl, que muchas veces se complica la acción de adivinar no sólo qué es exactamente lo que vemos o lo que miramos, sino cómo es. Cabría preguntarnos ahora de que color son realmente las cosas que miramos pausadamente. Y es ahí, en la propia cuestión, donde Brandl se detiene para mostrar entre capas, cubiertas, superficies, fondos, tonos y gamas un manto de pintura embaucador.

Absorto en el acto de mirar. Así se encuentra el espectador atónito frente al descomunal desarrollo de la pintura en los nuevos cuadros de Herbert Brandl. Quizás siempre había sido así pero antes su pintura no se deslizaba ni se filtraba tan ágil entre la trama del lienzo. Un juego de enfoque y desenfoque que propone al ojo un ejercicio complejo de concentración. Una pintura que pide y da. Que requiere una mirada atenta pero que concede un impagable y pleno deleite.

The key to Herbert Brandl’s painting is the flow of the narration through the unnamed, distant from superfluous categories or common places. If the disjunction between figurative and abstract art is slowly becoming obsolete, the case of Herbert Brandl is a magnificent example that demonstrates the nonsense that this banal differentiation represents. The flood of stains and brushstrokes that come close to being considered abstract are, in Brandl’s painting, the result of an unconscious disappearance of the subject. However, we are not talking about a painting without a subject, or a painting whose subject is the painting itself, but what has happened is that the figure, the subject and the direct source of the image that emerge have decomposed amongst the colors and brushstrokes that alternate between the impetus and vehemence of a visceral painter and those of a calm, calculating, and thoughtful one.

Thus, in what is now his fifth exposition at the Heinrich Ehrhardt gallery, the Austrian painter presents his most recent work, titled River Madrid Schwarze Sulm (it is important to remember that the individual works presented at the gallery give allusion to the city of Madrid). These allusions and references, far from being gratuitous, refer to ideas of travel, the concept of place, the very idea of being inside of the painting, inhabiting the painting, which constitutes one of the cornerstones of Brandl’s artistic productions. It is, of course, an abstract painting, but even though it may not be appreciated at first glance, it is also a figurative painting. It is a painting that generates waves and in which swells of paint move the themes and subjects from one place to another. Magical sequences of movement that discover what at times appears to be hidden: Mountains, landscapes, rivers.

Between extraordinary ranges of color in which sometimes placid, sometimes torrid, color pallets are mixed, a colossal painting is constructed whose scope, which goes beyond its size and shape, appears to devour the spectator in a brutal whirlwind. Temperatures and climates that give homage to the most memorable paintings in Western history such as Toledo by El Greco, Rubens’ stormy landscapes, El Bravo by Tiziano or The Colossus by Goya. The brooding painting style developed by Brandl has so many and such disparate references, colors used, and mixes in the pictorial flow that it is difficult not only to guess what it is we are seeing, but it is difficult to guess how it is. It is in this very question that Brandl stops to show, between layers, coverings, surfaces, backgrounds, tones, and hues, the trickery of his painting.

We can find the spectator absorbed in the act of looking at the colossal development of his work. Maybe it has always been this way, but now this painting slides on and off and filters through with extreme agility between the frame and the canvas. It is a game of focusing and un-focusing that gives the eye the complex task of concentrating. It is a painting that gives and takes. It is a painting which requires an attentive eye, but in which one can find priceless and full delight.

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- River Madrid Schwarze Sulm (2013)
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- Sin Título (HB13ERD) (2013)
óleo sobre lienzo - 200 x 300 cm
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- Sin Título (HB13ERA) (2013)
óleo sobre lienzo - 46 x 130 cm
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- Sin Título (HB13ERB) (2013)
óleo sobre lienzo - 46 x 130 cm
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- Sin Título ((HB13ERC) (2013)
óleo sobre lienzo - 40 x 300 cm
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- Sin Título (HB13ERF) (2013)
óleo sobre lienzo - 150 x 250 cm
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- Sin Título (HB11GZP) (2011)
óleo sobre lienzo - 30 x 56 cm
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- Sin Título (HB13ERE) (2013)
óleo sobre lienzo - 170 x 220 cm
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- Sin Título (HB11GZP) (2010)
óleo sobre lienzo - 60 x 40 cm
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- Sin Título (HB11GAD) (2012)
óleo sobre lienzo - 55 x 71 cm
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- Sin Título (2012)
óleo sobre lienzo - 47 x 82 cm
http://heinrichehrhardt.com/files/gimgs/149_hb11gznb.jpg
- Sin Título (2012)
óleo sobre lienzo - 47 x 31 cm