17/06/1999 - 22/07/1999
Hütte / Cooper / Förg / Eliasson, 1999

La galería Heinrich Ehrhardt reúne con ocasión de PhotoEspaña 99 a cuatro artistas que se acercan al paisaje partiendo de distintas premisas formales y conceptuales.

El trabajo de Förg, adquiere madurez artística en la época de la postguerra en Alemania, proviene de una tradición pictórica. Förg utiliza la fotografía como un medio más en el que indagar en sus distintas exploraciones del espacio. En particular, Förg dirige su mirada analítica hacia la arquitectura racionalista del periodo entre guerras, la cual congela en sus imágenes una y otra vez desde distintos ángulos creando un recorrido casi cinematográfico.

Hütte estudia en la Academia de Düsseldorf y llega a formar parte del grupo liderado por Bern y Hilla Becher del que surge La Nueva Objetividad. Lleva su peregrinaje a los límites de lo habitado, a escenarios que muchas veces han caído en el abandono o la desidia. Coloca el ojo mecánico de su cámara al borde del paisaje urbano, allí donde la naturaleza tiene huellas visibles de haber sido domesticada, o donde la geografía que representa crea un clime de hostilidad hacia la presencia humana.

Cooper, por su parte, proviene de la tradición clásica de la Universidades de California y Nuevo México. Este se desplaza a puntos extremos de la cartografía para crear imágenes con carácter casi atemporal. Como aquellos pioneros que en su tiempo disolvieran las fronteras de los territorios sin explorar. La Naturaleza que Cooper nos presenta es sublime y espectacular en sus dimensiones y belleza, pero sus imágenes no son ostentosas ni caen en ningún momento en tópicos o estereotipos pintorescos.

Finalmente Eliasson, educado en la Real Academia danesa de Copenhague, realiza un trabajo que a primera vista puede parecer tradicional en su presentación, pero que demuestra en realidad un profundo entendimiento de la compleja y fragmentada experiencia perceptual en el mundo contemporáneo. Sus fotografías, que en ocasiones se sustituyen por elementos extraídos del lugar donde se tomó la imágenes (musgos, agua, sonidos, etc. …) describen una Naturaleza en su aspecto más evocador. El artista invita al espectador entrar en un proceso empírico en el que la suma de las partes contribuye a crear una experiencia más completa.

Cada uno de estos lugares más o menos cotidianos o accesibles. Juntos nos ayuden a definir los límites entre la Naturaleza y La Cultura, entre lo banal y lo extraordinario.