11/09/2014 - 11/09/2014
Secundino Hernández. Mi primera corrida, 2014

Tras diversas y numerosas exposiciones celebradas durante estos últimos años, Secundino Hernández (Madrid, 1975) presenta en la Galería Heinrich Ehrhardt, bajo el título de Mi primera corrida, su primera muestra dedicada por completo a la obra sobre papel.

Lejos de concebirse como una recopilación de trabajos realizados sobre dicha superficie a lo largo de varios años, o una reunión de bocetos y obras menores, a veces incluso anecdóticas en la producción de los pintores, se trata de una muestra determinada y dirigida en la que el auténtico eje central es el papel, que ha sustituido al lienzo como el lugar preponderante sobre el que depositar, en lugar de óleos y acrílicos, nuevos carboncillos y acuarelas.

Secundino Hernández ha tenido siempre, como muchos otros pintores a lo largo de la historia, una relación intensa con las técnicas ancestrales y los materiales más clásicos aplicados a la pintura. Su devoción por conocerlos y experimentarlos le ha conducido a esta vuelta hacia lo primario, ese lugar donde el fallo y la corrección no son posibles. Existe en esta exposición una búsqueda incesante por la mezcla más precisa y acertada. Una mezcla que poco tiene que ver con el color y la forma, entendidos como métodos estéticos, sino más bien con esa química propia de ungüentos, fórmulas y pócimas, hoy en desuso, y su aplicación plástica. Entre varios carboncillos de gran tamaño y una extensa serie de acuarelas delicadísimas realizadas sobre papeles artesanales e irregulares, cada uno de ellos único y especial, el pintor descubre sus más recientes estímulos pictóricos que habiendo soportado en forma de estructura y composición toda su pintura anterior, emergen ahora revelando una nueva apreciación de la luz y del tiempo.

En estas nuevas piezas el pintor ha deambulado por un territorio que aunque parecía conocido (sus constantes pruebas y bocetos sobre papel así lo anunciaban) ha resultado ser un campo de trabajo virgen. Experimentar y poner a prueba el uso de un carboncillo impreciso e indómito y reeducar la mano sumergiéndose en los matices de los materiales ha traído una pintura absorta en su propio quehacer, dibujando en la misma forma una poética de significado sutil y demoledor. Negro y blanco; formas y trazos desnudos; distancias e intensidades que conforman el nuevo tempo de una pintura de verdad pura.
Ese mismo espíritu ha guiado también la otra parte de la presente exposición. Varias piezas que parten de un precepto de leyenda: los veinte colores utilizados por Paul Cézanne en sus acuarelas y que Secundino Hernández, evitando uno de ellos, el blanco, ha revisitado como si de una expedición arqueológica se tratara. La utilización de técnicas y colores desaparecidos suscita una relectura fascinante de una pintura olvidada e irreproducible a día de hoy. Esa célebre gama de veinte colores de Cézanne es el punto de partida para, a través de su revisión actual, realizar una serie de acuarelas que buscan en la pureza del pigmento revivir la autenticidad de una de las técnicas más luminosas del arte de la pintura.

Así, se percibe en estas obras la construcción de un modelo de discurso que entronca con lo que podríamos definir como una poética de los materiales. La aparición de nuevas técnicas deriva en nuevas fórmulas constructivas, formales y estéticas. La especial idiosincrasia del papel, de las luces, sombras y claroscuros del carboncillo o los arrastres y deslizamientos de la acuarela abren nuevas vetas en su pintura. El artificio, el color y todo lo que de su uso derivaba en una pintura apoteósica y vibrante, sometida al gesto y a la composición cósmica de tonos y gamas de óleo, se vuelve ahora radical y concreta. El espacio, como ya hicieran muchos grandes pintores del siglo XIX, queda reemplazado por la idea de tiempo. Sin máscara ni disfraz, sin trampa ni cartón, lo que se ve es lo que hay. Carboncillo, acuarela y papel.

After staging many and varied exhibitions over the past few years, Secundino Hernández (Madrid, 1975) is presenting the rst of his shows to be completely dedicated to work on paper. Entitled Mi primera corrida, it takes place at the Galería Heinrich Ehrhardt.

Far from being conceived as a compilation of works produced on that surface over the years or a collection of sketches and minor works that, in the output of painters, sometimes even have anecdotal value, this is a particular and focused exhibition in which the authentic protagonist is paper. Here, paper has replaced canvas as the predominant place on which to deposit new charcoals and watercolours rather than oils and acrylics.

Like many other painters throughout history, Secundino Hernández has always had an intense relationship with age-old techniques and the most time-honoured materials used in painting. His commitment to knowing and experiencing them has led him to take this turn towards that which is most basic: that place where mistakes and corrections are not possible. In this exhibition, there is an incessant search for the most precise and judicious mix. A mix that has little to do with colour and form considered as aesthetic methods and more with that true chemistry of unguents, formulas and potions, now fallen into disuse, and the use of this chemistry in the arts. Among several large-scale charcoals and an extensive series of highly delicate watercolours produced on artisanal and irregularly shaped paper, each one of which is unique and special, the painter discovers his most recent pictorial stimuli, which, having supported all of his earlier painting in the form of structure and composition, now emerge to reveal a new appreciation of light and time.

In these new pieces, the painter has wandered around territory which, despite seeming familiar (his constant trials and sketches on paper indicated as much), has turned out to be a virgin working eld. Experimenting with and testing out the use of an imprecise and indomitable charcoal and re-educating his hand by immersing himself in the nuances of the materials has resulted in a style of painting that is absorbed in its own task, drawing in the same way a poetics of subtle and overwhelming meaning. Black-and-white; naked forms and lines; and distances and intensities that make up the new tempo of a painting of pure truth.

This same spirit has also guided the other part of this exhibition, which is made up of various pieces that take a legendary precept as their starting point: the twenty colours used by Paul Cézanne in his watercolours. Aside from one of them (white), Secundino Hernández has revisited these same colours as if embarking on an archaeological expedition. The use of vanished techniques and colours triggers a fascinating re-reading of a form of painting that is now forgotten and irreproducible. By taking Cézanne's famous range of twenty colours as a starting point and revising them in the present, the artist has produced a series of watercolours that, in the purity of the pigment, seek to revive the authenticity of one of the most luminous techniques in the art of painting.

Thus, a model of discourse can be perceived in these works that relates to what might be de ned as a poetics of materials. The emergence of new techniques results in new constructive, formal and aesthetic formulas. The particular idiosyncrasy of the paper, light, shadow and chiaroscuro of charcoal or the dragging and sliding of the watercolour open up new veins in his painting. Arti ce and colour and everything that, through the use of these elements, resul- ted in a tremendous and vibrant form of painting under the sway of the gesture and a cosmic composition of tones and ranges of oil, now becomes radical and concrete. As in the work of many great nineteenth-century painters, space is replaced by the idea of time. With no masks, disguises, traps or cardboard, what you see is what there is: charcoal, watercolour and paper.

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Secundino Hernández - 'Mi primera corrida' (11/09/2014 - 11/09/2014)
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- sin título (2014)
carboncillo sobre papel - 297 x 202 cm
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- sin título (2014)
carboncillo sobre papelcharcoal on paper - 265 x 205 cm
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- sin título (2014)
acuarela sobre papel - 85 x 65 cm
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- sin título (2014)
acuarela sobre papel - 85 x 65 cm
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- sin título (2014)
acuarela sobre papel - 85 x 65 cm
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